En la danza como en la vida nos movemos. Y esto lo podemos hacer hacia arriba, hacia abajo, adelante, atrás, a los lados…También en forma directa o indirecta, zigzaguear, rodar, alargar, retorcer, una infinidad de formas cobran vida en el hacer cotidiano de las que muchas veces no somos concientes .Esto mismo ocurre con los sentimientos y emociones que experimentamos a diario. En estos movimientos internos y externos interviene un monto de energía que, la gran mayoría de las veces, no utilizamos totalmente y queda acumulada en nuestro interior. ¿Qué pasa con ella, donde va esa energía que no terminamos de utilizar, en un enojo, por ejemplo? Donde la alojamos, donde le damos hospedaje? Porque para ello si somos muy serviciales, muy caritativos y egoístas también. Es mas simple, mas cómodo, mas seguro guardar que expresar con afecto aquello que pasa por nuestro interior. En este afán de negar, de controlar y controlarnos nos inmovilizamos y generamos bloqueos internos y por consecuencia externos, de los cuales culpamos a otros: por que a mi? Nunca se me da nada? Evidentemente no sirvo para esto? Poniéndonos en un lugar de victimas de la vida, en absoluta desconexión con nuestra esencia, con nuestro ser interior –exterior. Vomitando broncas, envidia, hacia fuera siendo nuestros seres cercanos los destinatarios perfectos en los cuales colocar estos sentimientos acumulados porque ya no los podemos sostener solos, quedando así en mayor soledad.
Lo mismo sucede con emociones positivas, donde queda ese cúmulo de euforia que no pudimos expresar a tiempo porque no era el momento, ni el lugar, ni las personas? Lo contenemos, lo disimulamos, lo transformamos, pero ¿cuando lo expresamos? Nos damos ese espacio individual de expresión extrema y absoluta.
Esta es parte de la danza que danzamos cotidianamente, iniciamos una marcha, nos impulsamos, nos detenemos, continuamos, nos paralizamos, huimos, caemos, nos erguimos y doblamos frente a alguien o algo, nos acercamos a otros, nos colgamos de ellos, nos apoyamos o alejamos , nos sometemos o sometemos a otros/s. También saltamos, corremos, giramos, nos movemos en líneas curvas y rectas…solos o con otros danzamos.
Lic. Andrea V. Deperini
Psicóloga
Danza terapeuta
Mar del plata
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